El Atlético de San Luis volvió a dejar escapar una victoria que parecía tener en la bolsa. Ante Pachuca, los potosinos ganaban 1-0, tenían la ventaja de un hombre más y el reloj jugaba a su favor, pero nuevamente apareció uno de los grandes males que han acompañado al equipo: la incapacidad para cerrar los partidos.
El empate llegó en el tiempo de compensación, producto de un tiro de esquina en el que incluso el arquero de Pachuca, Carlos Moreno se lanzó al área para buscar el milagro. Lo encontró. Y San Luis volvió a quedarse con la sensación de haber perdido dos puntos.
Porque esto ya no parece una casualidad. El conjunto potosino ha convertido los minutos finales en su mayor enemigo. Una y otra vez, partidos que parecían encaminados al triunfo terminan en empate o derrota por desconcentraciones, falta de contundencia o incapacidad para controlar los últimos minutos.
Contra Pachuca, la historia volvió a repetirse. Después de un primer tiempo con pocas emociones, los Tuzos se quedaron con diez hombres tras la expulsión de Eduardo Bauermann. San Luis tenía todo a su favor para manejar el partido y buscar el golpe definitivo.
Diego Mejía movió sus piezas y encontró respuesta con Ronaldo Nájera. El juvenil apareció al minuto 84 para marcar el 1-0 y parecía darle al Atlético de San Luis la victoria que tanto había buscado.
Pero ni siquiera con la ventaja en el marcador y un jugador más pudieron cerrar el partido.
Llegó el tiempo de compensación, Pachuca consiguió un tiro de esquina y lanzó una última apuesta desesperada. El arquero visitante se sumó al ataque y terminó marcando el empate. Un golpe directo a la mandíbula.
San Luis dejó escapar una victoria que tenía prácticamente asegurada y volvió a exhibir un problema que debe preocupar: el equipo no sabe cerrar los partidos.
No importa si juega en casa, si tiene ventaja en el marcador o si cuenta con superioridad numérica. Cuando llegan los últimos minutos, el Atlético de San Luis parece perder el control y le da vida a sus rivales.
Y esa tendencia comienza a ser demasiado recurrente para seguir hablando de mala suerte.
Y mientras el Atlético de San Luis siga concediendo oportunidades en los últimos minutos, seguirá pagando el mismo precio: puntos que se escapan cuando ya parecían asegurados.

