San Luis Potosí, SLP.- La Fundación Rino-Q, dedicada a brindar atención y acompañamiento a niñas, niños y adultos con secuelas de quemaduras, conmemoró este 10 de octubre su 15 aniversario con una ceremonia en la que reconoció a quienes participaron en su fundación y a personas e instituciones que han contribuido a su labor, que hasta la fecha ha permitido atender a 612 personas.
Durante el evento, al que asistieron integrantes del consejo fundador, aliados de la organización y algunos de sus beneficiarios, se entregaron reconocimientos al doctor Alejandro Lemus, al ingeniero Salvador Esparza, a Maryelena Martínez, Alberto Narváez y Víctor Tena, así como a Jardines Perpetuos, en calidad de aliado estratégico; a Emigdio Martínez, al doctor Alejandro Quesada, a Rosy Pumar, a Héctor Galán y a Edgar Freeman.
Desde su creación, el 10 de octubre de 2011, la fundación ha brindado atención a 467 niñas y niños y a 145 adultos, principalmente en la región del Bajío, aunque también ha extendido sus servicios a personas de la zona centro-occidente y norte del país.
Como parte de sus resultados, Rino-Q reporta la realización de 2 mil 772 sesiones en su centro de fisioterapia, la entrega de 149 prendas de presoterapia para el tratamiento de cicatrices y la organización de 14 clínicas de valoración con especialistas, quienes evalúan las secuelas de las quemaduras y determinan las necesidades de atención de cada paciente.
Uno de los momentos significativos de la ceremonia fue la presencia de Yael, conocido como “Tenaz”, quien fue el primer beneficiario de la fundación y cuyo proceso de recuperación representa parte de la historia de la organización.
A los tres años, un 31 de diciembre, Yael sufrió quemaduras por escaldadura en gran parte de su cuerpo, luego de caer accidentalmente en una olla de pozole. A partir de entonces, recibió acompañamiento y atención especializada mediante las gestiones de Rino-Q, que facilitaron su tratamiento en Shriners Hospital for Children, en Galveston, Texas.
A lo largo de su recuperación, el joven ha pasado por aproximadamente 50 cirugías, recibió injertos de piel y utilizó prendas de presoterapia para prevenir la formación de cicatrices queloides. Durante su infancia también acudió a las clínicas de valoración Dr. Huang, donde especialistas de Shriners evaluaron su evolución y necesidades médicas.
Quince años después de iniciar su labor, la fundación mantiene el acompañamiento a personas que enfrentan las consecuencias físicas y funcionales de las quemaduras, mediante tratamientos especializados, fisioterapia, procedimientos quirúrgicos y otros apoyos dirigidos a mejorar su calidad de vida.
Entre los casos atendidos se encuentran niñas, niños y jóvenes que han requerido desde decenas hasta cientos de sesiones de fisioterapia, injertos de piel y cirugías para recuperar movilidad y funcionalidad. Algunos también han recibido apoyo psicológico y dispositivos de asistencia, incluidas prótesis mioeléctricas impresas en 3D.
Las historias de los beneficiarios reflejan la diversidad de situaciones que requieren atención especializada. Desde accidentes domésticos con agua, aceite o líquidos calientes, hasta lesiones provocadas por fuego directo y explosiones de pirotecnia, las quemaduras pueden dejar secuelas que demandan tratamientos prolongados y acompañamiento durante distintas etapas de la vida.
Uno de estos casos es el de Omar, quien sufrió quemaduras por la explosión de un petardo cuando tenía cuatro años, lo que derivó en la amputación de ambas manos. Con el apoyo de la fundación y en colaboración con Shriners, recibió prótesis mioeléctricas impresas en 3D para favorecer su movilidad y autonomía. Actualmente, es paratleta de ciclismo y campeón de los Juegos Paranacionales de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE).
También destaca el caso de Diego, quien perdió un ojo, una mano y varios dedos de la otra tras la explosión de un cohete que le regalaron cuando tenía 11 años. Su tratamiento incluyó cirugías reconstructivas, injertos y una prótesis mioeléctrica impresa en 3D, además de acompañamiento especializado.
A través de la atención médica, la rehabilitación y la colaboración con especialistas e instituciones, Fundación Rino-Q ha construido una red de apoyo para personas con secuelas de quemaduras y sus familias. En su 15 aniversario, la organización reconoció a quienes han contribuido a este trabajo y destacó la continuidad de una labor que busca favorecer la recuperación, la autonomía y el bienestar de sus beneficiarios.

