Ciudad Victoria, Tamps.— A simple vista, la presa Vicente Guerrero parece uno de los principales reservorios de agua del noreste mexicano. Sin embargo, bajo sus millones de metros cúbicos permanece sumergido uno de los escenarios más emblemáticos de la historia nacional: la antigua Villa de Padilla, sitio donde fue fusilado Agustín de Iturbide y primera capital del estado de Tamaulipas.
El antiguo poblado desapareció bajo el agua tras la construcción de la presa en 1970, una obra destinada a fortalecer el abastecimiento de agua potable, la agricultura y el desarrollo económico de la región. Con ello, calles, viviendas, edificios públicos y templos quedaron sepultados bajo el embalse, mientras sus habitantes fueron reubicados en la actual Nueva Villa de Padilla.
No obstante, durante los periodos de sequía severa, el descenso del nivel del agua permite que resurjan fragmentos del antiguo asentamiento. Restos de la iglesia de San Antonio de Padua, antiguos muros de piedra, parte del cementerio y vestigios del trazado urbano vuelven a ser visibles, recordando el pasado histórico del lugar.
Un episodio decisivo para México
La Villa de Padilla quedó inscrita en la historia nacional el 19 de julio de 1824, cuando Agustín de Iturbide fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento, apenas unos meses después de regresar a México procedente del exilio.
El consumador de la Independencia desembarcó por Soto la Marina sin conocer que el Congreso General había decretado que sería considerado fuera de la ley si regresaba al territorio nacional. Tras su captura fue trasladado a Padilla, donde se cumplió la sentencia.
Investigaciones documentadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalan que Iturbide, protagonista de la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821, pasó de ser el primer emperador del México independiente a convertirse en una de las figuras más controvertidas del nacimiento de la República.
La primera capital tamaulipeca
Además del episodio relacionado con Iturbide, la antigua Villa de Padilla tuvo un papel determinante en la organización política del estado.
Fue sede del primer Congreso Constituyente de Tamaulipas y escenario donde se promulgó la primera Constitución estatal, convirtiéndose en el centro político de una entidad que comenzaba a integrarse al naciente sistema republicano mexicano.
Especialistas en patrimonio histórico coinciden en que el fusilamiento de Iturbide simbolizó el cierre definitivo del Primer Imperio Mexicano y consolidó el proyecto republicano impulsado tras la Independencia.
Ruinas que emergen con la sequía
Cuando el nivel de la presa desciende considerablemente, las ruinas de la antigua Villa de Padilla reaparecen de manera parcial. La imagen de construcciones semienterradas entre el lodo se ha convertido en un fenómeno que atrae la atención de investigadores, fotógrafos e historiadores.
Sin embargo, la mayor parte del tiempo el antiguo poblado permanece completamente cubierto por el agua, preservando bajo el embalse uno de los capítulos más significativos del siglo XIX mexicano.
Memoria que sigue viva
Tras el traslado de la población al nuevo asentamiento, la historia del antiguo pueblo ha permanecido viva gracias a la memoria colectiva de sus habitantes, quienes conservan relatos sobre las calles, viviendas y edificios que hoy descansan bajo la presa.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, el municipio de Padilla cuenta actualmente con 13 mil 618 habitantes, mientras que el sitio original continúa oculto bajo las aguas, emergiendo únicamente cuando las condiciones climáticas reducen de forma considerable el volumen del embalse.
Más de dos siglos después del fusilamiento de Agustín de Iturbide, la antigua Villa de Padilla permanece como un símbolo del nacimiento de México independiente, un pueblo cuya historia no desapareció, sino que quedó resguardada bajo las aguas de la presa Vicente Guerrero.


