San Luis Potosí, SLP.- Hay retos que buscan aplausos y otros que buscan provocar algo más incómodo: reflexión. El de Miguel Solís pertenece al segundo grupo.
El ciclista español pasará 17 horas seguidas pedaleando en el Parque Tangamanga el próximo jueves 14 de mayo. Empezará a las 5:00 y terminará hasta las 22:00 horas. No hay inscripción, ni cronómetro oficial, ni competencia alrededor. Solo una idea que gira, literalmente, durante todo el día: hacer visible al ciclista en una ciudad que muchas veces lo ignora.
La historia detrás no es menor. Solís fue atropellado y, lejos de alejarse de la bicicleta, decidió convertirla en su plataforma. Desde entonces, cada reto es una forma de insistir en lo mismo: la calle se comparte, pero no siempre se respeta.
Su recorrido como atleta respalda la exigencia: desafíos de hasta 600 kilómetros en una sola jornada y un Everesting que lo llevó a acumular 8,850 metros de desnivel. Sin embargo, en San Luis Potosí no se trata de romper récords personales, sino de sostener una presencia constante, casi incómoda, que obligue a mirar.
“No pedaleo para demostrar que soy fuerte. Pedaleo para recordar que un ciclista no es un obstáculo: es una vida que merece volver a casa”, dice.
El formato será completamente individual. Sin cierres viales ni evento masivo. Solo él, su bicicleta y una estrategia de alimentación e hidratación bien calculada, con el respaldo de la marca GU.
Durante la jornada compartirá avances en redes sociales, llevando el reto más allá del parque. Porque aunque las vueltas sean dentro de un circuito controlado, el mensaje apunta directo a las calles donde la convivencia sigue siendo un pendiente.
No hay meta que cruzar, pero sí una intención clara: que al terminar el día, algo cambie. Aunque sea la forma en la que un conductor mira por el retrovisor antes de rebasar.


