La historia de una mujer indígena muestra como el abuso a las infancias sigue siendo la “normalidad” y la cotidianidad en la huasteca potosina, caracterizada históricamente como el epicentro de la cultura y la estructura machista más repugnante.
Todo comenzó a los 15 años de edad, cuando una adolescente de municipio de Tancanhuitz se casó obligatoriamente con un sujeto mucho mayor que ella. Derivado de ellos procrearon 2 hijos, quienes fueron utilizados por el criminal para que no denunciaran el abuso del que era víctima: venderla una y otra vez por 3 mil pesos con diferentes hombres.
La denunciada iniciada ante el Ministerio Público, señala que a mediados de enero del 2020 el acusado mediante el empleo de su teléfono celular ofreció los servicios sexuales de su concubina, por un monto de 3 mil pesos.
Para lo cual, por la tarde le ordenó a la víctima que se cambiara y la llevó a una casa de madera con lámina, ubicada en un camino vecinal donde su pareja recibió la cantidad pactada para que ella tuviera relaciones sexuales con otro hombre.
Por miedo a que la golpeará a cachetadas y le quitara a sus hijos, ella accedió y al terminar el proxeneta ingresó a la casa con unas cervezas y se puso a tomar con el abusador y fue cuando la víctima se salió y regresó a su casa.
La mujer denunció que no acudió a la audiencia de juicio, porque recibió diferentes llamadas del acusado, desde el interior del reclusorio, así como mensajes vía WhatsApp de sus abogados, para exigirle que se desistiera de la denuncia que formuló.
LA VOZ DEL DOLOR
En la declaración, la mujer indígena dijo vivió aproximadamente 11 años con su ahora expareja, desde que ella tenía 15 años, En aquel tiempo vivía en medio de maltratos, la golpeaba, no la mantenía, se dedicaba a tomar, y no mantenía a sus hijos.
Refiere que la vendía con otras personas, le obligaba a tener relaciones con una persona y le daban dinero, le decía que se alistara, que se bañara para salir, pero que ella nunca pensó lo que iba a pasar.
Señala que, en una casa de un señor, fue donde ocurrieron las cosas a mediados de enero del 2019, la segunda en diciembre del 2020, en las mismas fechas, en el mismo mes. Con el ejercicio de apoyo de memoria señaló “noviembre del 2019, diciembre del 2020 y enero del 2020”.
“Del tamaño no me acuerdo, no había muebles, un cuarto muy chiquito, si cabía parada y acostada, que eran vecinos, se llevaban bien, hablaban”, declara mientras sostiene que su expareja se ponía de acuerdo por el celular.
Todo esto se dio cuenta, porque lo escuchaba hablar, y escuchaba que decían “que teníamos que ir al mismo lugar donde íbamos”, que ya ahí, le empezó a quitar la ropa, a tocar y tuvieron relaciones, que ella no quería, pero que tenía que dejarse porque a él le daban 3 mil pesos y si no, le iba aquitar a sus hijos.
Uno de los momentos más tristes, correspondió al momento de relatar que la agarraba de los cabellos, la arrastraba como él quería, la ahorcaba, le daba golpes en el cuello, le pegaba contra la pared, nunca recibió atención médica, abortó un bebe de 3 meses.
DAÑO EN EL ALMA
La víctima sí encontró indicadores de afectación emocional por explotación sexual, señala la opinión de un psicólogo adscrito a la Fiscalía Especializada en materia de Derechos Humanos, y que a pregunta directa de la defensa que encontró indicadores psicoemocionales relacionados con los hechos denunciados.
El estudio advierte la existencia de 3 características de desigualdad: sexo, fuerza física y dependencia emocional de ella, aumentada esta última, en la cultura y población indígena, donde la mujer debe complacer, obedecer y ser sumisa.
Informa que los indicadores que encontró fueron psicológicos y físicos: afectación psicoemocional, incluso ideación suicida, por ser demasiado horrible para ella, miedo, malestar general, sensación de calor, pérdida de apetito y sueño, taquicardias y temblores.
En los resultados obtuvo un nivel moderado y bajo de ansiedad, pero altos la somatización, obsesión, compulsión, ansiedad fóbica y la idea paranoide. También presenta niveles de ansiedad altos, que pueden alterar su salud, además de malestares físicos y lentitud para hacer las cosas, con baja autoestima y sensible a comentarios de los demás.
Destacó la presencia de miedo aún sin elemento estresante, no objetivo, solo en su mente, de tener actos sexuales con otra persona. En el rubro de adaptación de conducta, el resultado fue bueno, excepto en lo personal y social.
Al final, el delincuente fue encontrado culpable del delito de trata de personas con fines de explotación sexual, por lo cual, deberá pasar 15 años y 3 tres días en la cárcel, así como al pago de una multa de mil unidades de medida y actualización (UMA), o sea, 84 mil 490 pesos.
Asimismo, pagará la reparación del daño por la cantidad de 48 mil pesos, y conforme el artículo 47 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia de las Víctimas de esos ilícitos, no tendrá derecho a beneficios como la suspensión condicional o libertad condicional.


