Mundo.- Cada 23 de febrero se conmemora el Día del Compromiso Internacional del Control del Mercurio, una fecha destinada a concienciar sobre los riesgos ambientales y sanitarios de este metal pesado y a promover la implementación del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, el tratado global que busca reducir su uso, comercio y emisiones.
A más de una década de su adopción en 2013 y su entrada en vigor en 2017, el convenio —impulsado bajo el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)— suma en 2026 más de 145 países parte, consolidándose como uno de los instrumentos ambientales multilaterales más relevantes en materia de sustancias químicas y residuos peligrosos.
Un problema vigente en 2026
De acuerdo con evaluaciones internacionales recientes, las emisiones globales de mercurio continúan siendo una amenaza significativa, especialmente por la minería artesanal y de pequeña escala de oro, considerada la principal fuente de liberación de mercurio al ambiente. Esta actividad, que involucra a millones de personas en África, Asia y América Latina, genera impactos directos en comunidades vulnerables y ecosistemas fluviales.
El mercurio liberado a la atmósfera puede viajar largas distancias antes de depositarse en suelos y cuerpos de agua. Allí se transforma en metilmercurio, una forma altamente tóxica que se acumula en peces y mariscos, entrando a la cadena alimentaria y afectando principalmente el sistema nervioso central, el desarrollo fetal y la salud cardiovascular.
El desastre que cambió la historia
El origen de esta efeméride se remonta al desastre ambiental ocurrido en la ciudad japonesa de Minamata, en la isla de Kyushu, a mediados del siglo XX. Durante décadas, la empresa Chisso Corporation vertió desechos industriales con compuestos de mercurio en la bahía local.
Aunque los primeros indicios —como la muerte de peces y animales— se registraron en los años 50, fue en 1956 cuando se reconoció oficialmente la aparición de una grave enfermedad neurológica en la población, posteriormente conocida como “enfermedad de Minamata”. Miles de personas resultaron afectadas tras consumir pescado contaminado con metilmercurio, presentando pérdida de coordinación, trastornos del habla, convulsiones y, en muchos casos, la muerte. También se documentaron numerosos casos de afectación congénita en hijos de madres expuestas durante el embarazo.
El caso evidenció la falta de regulación industrial y la tardía respuesta gubernamental, marcando un precedente mundial en materia de responsabilidad ambiental y derechos de las víctimas.
El poder del fotoperiodismo
La tragedia de Minamata alcanzó notoriedad internacional gracias al trabajo del fotógrafo estadounidense W. Eugene Smith, quien junto a su esposa Aileen documentó durante años las devastadoras consecuencias de la contaminación. Sus imágenes, publicadas en la revista Life, dieron rostro humano al desastre.
Entre ellas destaca la icónica fotografía de una madre bañando a su hija afectada por la enfermedad, considerada un símbolo del fotoperiodismo comprometido y de la denuncia ambiental.
El mercurio en la vida cotidiana
El mercurio es un elemento natural presente en la corteza terrestre y ha sido utilizado históricamente en termómetros, bombillas fluorescentes, amalgamas dentales y dispositivos eléctricos. Sin embargo, la quema de combustibles fósiles, la incineración de residuos y ciertos procesos industriales continúan liberando mercurio al aire.
Una vez en el ambiente, este metal contamina suelos y cuerpos de agua, afectando la biodiversidad y provocando daños en sistemas nervioso, reproductivo y digestivo en humanos y fauna.
En los últimos años, el Convenio de Minamata ha impulsado la eliminación progresiva de productos con mercurio añadido, el control de emisiones industriales y la regulación del comercio internacional del metal. Asimismo, promueve planes nacionales para reducir el uso de mercurio en la minería artesanal.
El cine y la memoria
La tragedia también fue llevada a la pantalla grande con la película El Fotógrafo de Minamata, dirigida por Andrew Levitas y protagonizada por Johnny Depp, que retrata la lucha de W. Eugene Smith por exponer la verdad detrás del envenenamiento masivo.
Un compromiso que continúa
En 2026, el desafío global sigue siendo fortalecer la implementación del Convenio, apoyar a las comunidades afectadas y acelerar la transición hacia tecnologías limpias. El Día del Compromiso Internacional del Control del Mercurio no solo recuerda una tragedia histórica, sino que reafirma la urgencia de proteger la salud humana y el equilibrio ambiental frente a sustancias tóxicas.
La lección de Minamata permanece vigente: el costo de ignorar la contaminación puede medirse en generaciones.


