julio 21, 2026

Everardo Gonzalez Castanedo

De alga marina a biotextil: jóvenes de la UDEM transforman el sargazo en una solución creativa

¿Qué es el sargazo y por qué se ha convertido en un problema en México?

San Luis Potosí, SLP.- El sargazo es un tipo de alga marina parda flotante que, en condiciones naturales, cumple una función ecológica clave en el océano. En regiones como el Mar de los Sargazos, en el Atlántico Norte, estas algas forman verdaderos ecosistemas flotantes que sirven de refugio, alimento y zona de reproducción para peces, tortugas marinas, aves y otras especies. Sin embargo, en la última década su llegada masiva a las costas del Caribe se ha transformado en uno de los principales retos ambientales para países como México.

En el caso mexicano, el sargazo comenzó a registrarse de manera intensa a partir de 2014 en el Caribe, especialmente en Quintana Roo. De acuerdo con datos de la Secretaría de Marina (SEMAR), tan solo en 2023 se recolectaron más de 60 mil toneladas de sargazo en costas mexicanas, mientras que en años críticos como 2018 y 2019 las cifras superaron las 500 mil toneladas en toda la región del Caribe. Su presencia está asociada al aumento de nutrientes en el océano, derivados en gran parte de descargas de ríos contaminados, actividades agrícolas y el calentamiento global, que eleva la temperatura del mar y favorece su proliferación.

Cuando el sargazo llega a las playas y se descompone, libera sulfuro de hidrógeno y amoníaco, gases que provocan malos olores, irritación en ojos y vías respiratorias, además de afectar la salud de habitantes y turistas. Ambientalmente, daña los arrecifes de coral y los pastos marinos al bloquear la luz solar, altera la anidación de tortugas y genera pérdidas económicas millonarias para el sector turístico, uno de los pilares económicos del sureste mexicano.

De problema ambiental a oportunidad creativa

Frente a este panorama, cuatro jóvenes nuevoleonesas decidieron mirar el problema desde otra perspectiva y transformar el sargazo en una oportunidad. Estudiantes de Diseño de Modas y Diseño Industrial de la Universidad de Monterrey (UDEM) desarrollaron el proyecto “Herencia”, una propuesta que convierte esta alga marina en un biotextil, es decir, un material sustentable con potencial de aplicación en la moda, el mobiliario y el diseño industrial.

El proyecto nació en el aula, pero con una clara conexión con la realidad ambiental del país. La idea surgió al observar la acumulación masiva de sargazo en las costas mexicanas, un fenómeno ampliamente documentado en medios y reportes oficiales. Aunque comenzó como un trabajo escolar, el alcance de la propuesta llevó a las jóvenes a obtener el Premio Inédito Universitario 2025, otorgado durante la ceremonia de Design Week México, uno de los eventos más importantes del diseño en el país.

“Mi aporte a Herencia es principalmente a través del desarrollo de un biomaterial. Esta parte del proceso inició a través de lo que es la problemática del sargazo en las costas mexicanas. En verano de 2023 empecé a ver muchos reportes de lo que era la problemática y justo dio la casualidad de que tenía que llevar una clase de desarrollo de biomateriales el siguiente semestre”, explicó Marcela Kristel López, estudiante de Diseño de Modas.

Del biomaterial al trabajo colaborativo

La investigación inicial sobre las propiedades del sargazo pronto se convirtió en un esfuerzo colectivo. Marcela compartió la idea con compañeras de Diseño Industrial, quienes se sumaron para explorar aplicaciones más allá de la moda. Así surgieron piezas como una silla plegable y un vestido, diseñadas para demostrar la versatilidad del biomaterial.

“Queríamos mostrar que los biomateriales no solo se pueden usar en ropa, sino también en objetos utilitarios, mobiliario y diseño. La idea era abrir el panorama de lo que puede hacerse con materiales sustentables”, señaló Dalia Sofía Valdez, estudiante de Diseño Industrial.

Retos de trabajar con sargazo

El desarrollo del biotextil no estuvo exento de dificultades. El sargazo es un material no convencional, con presencia de patógenos y una textura rígida que representa retos técnicos importantes. Las estudiantes tuvieron que diseñar procesos de recolección, sanitización y pruebas de resistencia, para garantizar que el material fuera seguro y funcional.

“Fue necesario encontrar las maneras de sanitizar este material para que fuera apto para el consumo humano”, reconoció Marcela. Por su parte, Dalia destacó los desafíos en la rigidez, la costura y el ensamblaje, ya que nunca habían trabajado con un material similar.

Impacto y proyección a futuro

Aunque hasta ahora solo han desarrollado dos piezas, las jóvenes consideran que el proyecto tiene un alto potencial para el diseño sostenible en México. En un país que cada año enfrenta costos millonarios por la limpieza del sargazo —solo Quintana Roo destina cientos de millones de pesos anuales a su recolección—, iniciativas como Herencia abren la puerta a modelos de economía circular, donde un residuo ambiental se convierte en materia prima.

“Transformar un desperdicio como el sargazo en un material innovador es darle una segunda vida y evitar que se quede solo como basura”, afirmó Carolina Quintero, estudiante de Diseño Industrial. Mientras que Isabella Bolaños subrayó el valor del proyecto como herramienta de concientización sobre una problemática que afecta no solo a México, sino a otros países del Caribe.

Hacia la patente y el reconocimiento nacional

Actualmente, el equipo se encuentra en proceso de patentar el biomaterial, con el objetivo de proteger la fórmula y seguir investigando nuevas aplicaciones. La meta es que el proyecto no se quede como una idea académica, sino que pueda evolucionar hacia un estándar de uso más amplio e incluso masificarse, aprovechando que el sargazo es un recurso abundante y no deseado.

El reconocimiento obtenido en el Premio Inédito Universitario 2025, entregado el pasado 4 de diciembre en la Ciudad de México durante Design Week México, consolidó a Herencia como una de las propuestas más innovadoras del diseño mexicano actual. El galardón distingue proyectos con alto potencial de impacto social, ambiental e industrial, y confirma que, frente a problemas complejos como el sargazo, la creatividad y el diseño pueden convertirse en aliados clave para construir soluciones sostenibles.