julio 21, 2026

Everardo Gonzalez Castanedo

La lucha contra la tortura cobra fuerza este 26 de junio

Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura 2026: una lucha global por la justicia, la reparación y la dignidad humana

26 de junio de 2026. Cada año, la comunidad internacional conmemora el Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, una fecha establecida por la Asamblea General de la ONU para reafirmar el compromiso mundial con la erradicación de una de las violaciones más graves a los derechos humanos.

La conmemoración se realiza el 26 de junio, día en que entró en vigor en 1987 la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, uno de los instrumentos internacionales más importantes para la protección de la dignidad humana. Hasta 2026, la Convención cuenta con más de 170 Estados parte, consolidándose como uno de los tratados de derechos humanos con mayor aceptación internacional.

La tortura sigue siendo un desafío mundial

A pesar de los avances legales y de los mecanismos internacionales de vigilancia, organismos como la ONU, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido que la tortura continúa registrándose en diversas regiones del mundo, especialmente en contextos de conflictos armados, detenciones arbitrarias, represión política, migración forzada y sistemas penitenciarios con condiciones deficientes.

La Organización de las Naciones Unidas define la tortura como cualquier acto mediante el cual una autoridad pública, o una persona que actúe con su consentimiento, inflige de manera intencional dolores o sufrimientos graves, físicos o psicológicos, con fines de castigo, intimidación, discriminación u obtención de información o confesiones.

La prohibición de la tortura es absoluta y no admite excepciones, incluso en situaciones de guerra, emergencia nacional o amenazas a la seguridad pública.

Un recorrido histórico en defensa de los derechos humanos

La condena internacional a la tortura tiene sus raíces en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que estableció que nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Posteriormente, en 1975, la Asamblea General de la ONU aprobó una declaración específica para proteger a las personas contra estas prácticas. En 1981 se creó el Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura, destinado a financiar programas de asistencia médica, psicológica, social y jurídica para sobrevivientes y sus familias.

En 1984 fue adoptada la Convención contra la Tortura, que entró en vigor tres años después y dio origen al Comité contra la Tortura, encargado de supervisar el cumplimiento de las obligaciones asumidas por los Estados.

Atención integral para las víctimas

Uno de los principales objetivos de esta jornada internacional es visibilizar las secuelas físicas y emocionales que enfrentan las víctimas. Especialistas en salud mental señalan que quienes sobreviven a actos de tortura suelen experimentar trastornos de ansiedad, depresión, estrés postraumático y dificultades para reintegrarse plenamente a la vida social y laboral.

Por ello, la ONU insiste en que los Estados deben garantizar acceso a la verdad, la justicia, la reparación integral y servicios especializados de atención para las víctimas, además de fortalecer mecanismos de prevención y rendición de cuentas.

El llamado de 2026

En el marco de la conmemoración de 2026, organismos internacionales reiteran que la erradicación de la tortura requiere instituciones sólidas, sistemas judiciales independientes, capacitación permanente para fuerzas de seguridad y vigilancia constante de los centros de detención.

El Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura recuerda que la defensa de la dignidad humana es una responsabilidad compartida y que ninguna sociedad puede considerarse plenamente democrática mientras persistan prácticas que atenten contra la integridad física y psicológica de las personas.

A casi cuatro décadas de la entrada en vigor de la Convención contra la Tortura, el mensaje sigue siendo vigente: la tortura es un crimen internacional que no puede justificarse bajo ninguna circunstancia y cuya erradicación continúa siendo una tarea pendiente para la comunidad mundial.