México gana, convence a ratos y sueña en grande: el Tri vence a Corea del Sur y se acerca a la siguiente ronda
Guadalajara, Jal. – La Selección Mexicana volvió a cumplir frente a su gente. En una noche de tensión, paciencia y momentos de brillantez, el Tricolor derrotó 1-0 a Corea del Sur para firmar su segunda victoria consecutiva en la Copa del Mundo y colocarse con paso casi perfecto rumbo a la fase eliminatoria.
No fue un partido de fuegos artificiales. Corea del Sur apostó por el orden, cerró espacios y obligó a México a trabajar cada metro del campo. Durante largos lapsos, el encuentro pareció una partida de ajedrez en la que cualquier error podía cambiar la historia.
Sin embargo, el equipo dirigido por Javier Aguirre mostró madurez para no desesperarse. Con posesiones largas, presión alta y el respaldo de una afición que no dejó de cantar un solo minuto, el Tri fue inclinando lentamente la balanza hasta encontrar el premio que tanto buscaba.
El gol, suficiente para marcar la diferencia, desató la euforia en las tribunas. La celebración fue el reflejo de una selección que ha encontrado identidad, que compite con intensidad y que entiende que en un torneo corto cada victoria vale oro.
Corea del Sur intentó reaccionar en los minutos finales, adelantó líneas y buscó sorprender con velocidad, pero la defensa mexicana respondió con solidez y mantuvo el arco intacto hasta el silbatazo final.
Con seis puntos en sus dos primeros compromisos, México se instala entre los protagonistas del Grupo A y llega fortalecido a su siguiente compromiso. Más allá del resultado, el equipo dejó la sensación de saber sufrir, administrar ventajas y competir con inteligencia cuando el espectáculo pasa a segundo plano.
La ilusión vuelve a crecer. El Tricolor no solo está ganando partidos; también está construyendo confianza en el momento más importante, alimentando el sueño de una afición que empieza a creer que este equipo puede aspirar a mucho más que superar la fase de grupos.


