El juego dejó de ser visto únicamente como una actividad recreativa para convertirse en un tema de interés global. A partir de 2024, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó oficialmente el 11 de junio como el Día Internacional del Juego, una fecha destinada a reconocer la importancia de esta práctica en el desarrollo humano, la educación, la inclusión social y el bienestar emocional.
La decisión fue adoptada mediante la Resolución A/78/L.53 de la Asamblea General de la ONU, reforzando un movimiento que desde 1999 ya impulsaba la celebración del juego cada 28 de mayo. De esta manera, actualmente existen dos fechas que destacan el valor de esta actividad considerada fundamental para la infancia y beneficiosa para todas las etapas de la vida.
Bajo el lema “Protege el juego, protege la infancia”, la conmemoración de 2026 busca sensibilizar a gobiernos, instituciones educativas, familias y comunidades sobre la necesidad de garantizar espacios seguros y oportunidades para que niñas y niños ejerzan su derecho a jugar.
*Un derecho reconocido internacionalmente*
El origen de esta celebración se remonta a la creación de la Asociación Internacional de Ludotecas (ITLA), que promovió el reconocimiento del juego como una herramienta indispensable para el desarrollo infantil. Posteriormente, la iniciativa fue fortalecida por especialistas y organizaciones dedicadas a la educación y la protección de la niñez.
La importancia del juego está respaldada por el Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño, donde se establece que los menores tienen derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a participar libremente en actividades culturales y artísticas.
Actualmente, esta efeméride se celebra en más de 40 países y ha cobrado mayor relevancia ante los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones en un entorno cada vez más digitalizado y acelerado.
*Mucho más que diversión*
Especialistas en educación y desarrollo infantil coinciden en que jugar es una actividad esencial para el aprendizaje y la construcción de habilidades para la vida. A través del juego, los niños desarrollan capacidades cognitivas, sociales, emocionales y físicas que les permiten enfrentar retos, resolver conflictos y fortalecer su autoestima.
Además, diversos estudios han demostrado que el aprendizaje basado en el juego mejora la participación de los estudiantes, incrementa la retención del conocimiento y favorece la creatividad, la curiosidad y la innovación.
El juego también contribuye al desarrollo de valores como la empatía, la tolerancia, la cooperación y la resiliencia, elementos fundamentales para la construcción de sociedades más pacíficas e inclusivas.
*Beneficios comprobados*
Entre los principales beneficios del juego destacan:
• Estimula la creatividad y la imaginación.
• Favorece el desarrollo del lenguaje y la comunicación.
• Fortalece las habilidades motoras y cognitivas.
• Ayuda a gestionar emociones como el miedo, el enojo y la frustración.
• Reduce los niveles de estrés y ansiedad.
• Promueve la convivencia y el trabajo en equipo.
• Impulsa el razonamiento lógico y matemático.
• Contribuye a la salud mental y emocional.
*Un llamado a proteger la infancia*
La ONU ha enfatizado que el juego no debe considerarse un lujo ni una actividad secundaria, sino una necesidad esencial para el desarrollo integral de niñas y niños. En un contexto donde el tiempo libre enfrenta múltiples desafíos, desde la sobreexposición a pantallas hasta la falta de espacios públicos seguros, la conmemoración busca recordar que jugar es una inversión en el futuro de las nuevas generaciones.
El Día Internacional del Juego 2026 representa así una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de garantizar este derecho y fomentar entornos donde la infancia pueda crecer, aprender y desarrollarse plenamente a través de una de las actividades más universales de la humanidad: jugar.
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