julio 21, 2026

Everardo Gonzalez Castanedo

De llenar su álbum a encontrar un negocio: la historia de Luis Gerardo y los stickers del Mundial

Por Karen Peña

 

San Luis Potosí, SLP.; Lo que comenzó como un simple hobby terminó convirtiéndose en un pequeño negocio que hoy le deja ganancias y lo acerca a recuperar —e incluso duplicar— la inversión que realizó para completar su álbum del Mundial.

 

Todos los días, en punto de las 6:30 de la tarde, Luis Gerardo Aldazoro instala una mesa en la explanada de la Iglesia de la Sagrada Familia, acomoda cuidadosamente cientos de stickers ordenados por selecciones y jugadores, y comienza una rutina que ya se volvió habitual para coleccionistas y aficionados al futbol: la venta individual de estampas mundialistas.

 

Entre sobres, álbumes abiertos y clientes buscando la pieza que les falta, Gerardo encontró una oportunidad inesperada.

 

“Yo comencé comprando dos cajas para llenar mi álbum y me salieron muchas repetidas, así que las fui vendiendo y ya después vi que era buen negocio, y por eso continué comprando otra caja más, pero esa ya para venta. Para llenar mi álbum ocupé seis mil pesos”, relató.

 

La idea surgió prácticamente sola. Las estampas repetidas comenzaron a acumularse y, antes de dejarlas guardadas, decidió venderlas para recuperar parte del dinero invertido. Poco a poco, la demanda fue creciendo.

 

Actualmente, sus stickers se venden desde cinco pesos hasta 50, dependiendo del jugador y la rareza. Cada día estima comercializar entre 300 y 400 estampas.

 

Entre las más buscadas destacan figuras internacionales como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé y Erling Haaland, cuyos stickers suelen agotarse rápidamente. Aunque en otros puntos de venta las estampas de Messi o Cristiano llegan a ofrecerse por más de 100 pesos, Gerardo optó por mantener precios más accesibles.

 

“Las de Messi y Cristiano las vendo en 50 pesos. Las de Haaland y Mbappé en 20”, comentó.

 

Al inicio del furor por el álbum, las estampas más cotizadas eran las de las selecciones que consiguieron su boleto al Mundial a través del repechaje, debido a un error en el tiraje que Panini emitió, y en el cual las selecciones de repesca salieron limitadas. En aquel momento, algunos compradores llegaron a pagar hasta ocho pesos por una sola estampa. Actualmente, esas mismas piezas rondan los seis pesos.

 

Sin embargo, donde realmente encontró un negocio rentable fue en los llamados “extra stickers”, tarjetas especiales con acabados y colores distintos que se han convertido en objetos de colección.

 

Los precios varían dependiendo de la rareza: la versión base se vende desde 200 pesos; las de color bronce alcanzan los 400; las plata rondan los 800 y las oro pueden llegar hasta los mil 500 pesos.

 

Gracias a las ventas diarias y al interés constante de los coleccionistas, Gerardo calcula que actualmente lleva una ganancia aproximada de cuatro mil pesos, una cifra que ya lo acerca a duplicar la inversión inicial de 2 mil 500 pesos con la que comenzó este inesperado emprendimiento futbolero en uno de los puntos de reunión más concurridos por los amantes del álbum mundialista.