julio 21, 2026

Everardo Gonzalez Castanedo

El Selección de fútbol de México endurece postura: ausencia hoy, significa adiós a 2026

No, no es exageración ni un mal chiste de vestidor. La Selección Mexicana decidió manejar la convocatoria rumbo a 2026 con lógica de ultimátum: el jugador que no se presente este miércoles 6 de mayo en el Centro de Alto Rendimiento queda automáticamente fuera de la Copa del Mundo. Así, sin negociación, sin contexto y, sobre todo, sin mucha coherencia.

La medida llega justo después del ya famoso tweet de Amaury Vergara, quien exigió el regreso de sus futbolistas al Guadalajara tras ver cómo Toluca sí pudo disponer de Alexis Vega y Jesús Gallardo para la semifinal de vuelta de la Concachampions ante LAFC. Es decir, mientras a unos les aplican el reglamento con rigor casi militar, a otros les dan margen… y luego la solución es amenazar a todos por igual.

Porque eso es lo que termina siendo: una advertencia generalizada para tapar una decisión que nació desigual desde el inicio.

El comunicado de la Selección Nacional no deja mucho espacio para la interpretación, aunque sí para la crítica:

“Como se publicó el pasado martes 28 de abril de 2026, la concentración de la Selección Nacional de México para los tres partidos de preparación ante Ghana, Australia y Serbia, y la Copa del Mundo, iniciará este miércoles 6 de mayo a las 20 horas con los 20 jugadores de la LIGA MX convocados por el director técnico Javier Aguirre.

Todos los jugadores deberán reportarse en el Centro de Alto Rendimiento de la Ciudad de México. Por instrucciones del cuerpo técnico, el jugador que no acuda hoy a la concentración quedará fuera de la Copa del Mundo.”

El problema no es la disciplina. Nadie discute que una selección necesita orden, tiempos claros y compromiso total. El problema es cuando ese discurso se rompe con excepciones selectivas y luego se intenta recomponer con amenazas públicas.

Al final, el mensaje que queda no es de autoridad, sino de improvisación: primero se negocia distinto según el escudo, luego se endurece el tono para que parezca que todos están bajo la misma regla. Y en medio de todo, los jugadores, convertidos más en piezas de presión que en protagonistas de un proyecto deportivo serio.

Si este es el nivel de claridad con el que se está manejando el proceso rumbo al Mundial de 2026, el verdadero problema no es quién llega al CAR… sino cómo se están tomando las decisiones.