julio 21, 2026

Everardo Gonzalez Castanedo

Revelación de Don Jacobo Payán quedó a deber por mala organización de Pérez Amaral

San Luis Potosí, SLP.- La develación de la placa de la estatua en honor a Don Jacobo Payán tenía todos los elementos para convertirse en un acto histórico y profundamente emotivo para el fútbol potosino. Sin embargo, la organización del evento, encabezada por Ricardo Pérez Amaral como parte de los llamados Amigos del Fútbol Potosino, terminó por desdibujar el homenaje entre excesos de protocolo, protagonismos y una evidente falta de estructura.

 

El evento reunió a figuras de peso como el gobernador Ricardo Gallardo Cardona y el presidente municipal Enrique Galindo Ceballos, además del arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, integrantes de la crema y nata de la sociedad potosina y diversos personajes ligados al ámbito empresarial y deportivo. Incluso asistieron vendedores y comerciantes que en su momento fueron apoyados por Don Jacobo, recordando el lado humano y solidario del empresario.

 

Pero lejos de construir un acto ágil y centrado en la memoria del homenajeado, la ceremonia se convirtió en una cadena interminable de discursos. Prácticamente todos hablaron. No hubo síntesis ni una conducción que marcara tiempos claros, lo que provocó que el momento central —la develación de la placa— perdiera fuerza entre intervenciones largas y repetitivas.

 

La responsabilidad de la logística y del formato recayó en Ricardo Pérez Amaral, quien se tuvo que tragar sus palabras ya que desde que inició la construcción del estadio se burló de Don Jacobo. Faltó coordinación, faltó jerarquizar el programa y, sobre todo, faltó sensibilidad para entender que el protagonismo debía recaer en la figura de Don Jacobo Payán,

 

Además, sorprendió que la directiva del Atlético de San Luis quedara prácticamente al margen, cuando se trata de la institución que representa hoy el legado futbolístico en la ciudad. La ausencia de un rol central del club reforzó la percepción de que el acto fue más un esfuerzo de un grupo particular que un homenaje integrador del fútbol potosino.

 

Al final, la estatua permanecerá como símbolo del legado de Don Jacobo Payán, pero la ceremonia de develación dejó una sensación agridulce: un homenaje que pudo ser íntimo, bien organizado y profundamente emotivo terminó diluyéndose en desorden, exceso de discursos y protagonismos innecesarios.