Mundo.- Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger, en honor al nacimiento del psiquiatra austriaco Hans Asperger, quien en 1944 describió por primera vez un patrón de comportamiento en niños con habilidades cognitivas conservadas, pero con dificultades marcadas en la interacción social y la comunicación.
En sus observaciones clínicas, Asperger destacó la sensibilidad emocional de estos niños y la importancia de un entorno educativo comprensivo y afectivo. Aunque sus estudios fueron publicados en plena Segunda Guerra Mundial, no fue sino hasta la década de 1990 cuando la comunidad científica internacional retomó y difundió ampliamente su trabajo dentro de las investigaciones sobre el autismo.
¿Qué es el síndrome de Asperger?
Actualmente, el llamado “síndrome de Asperger” ya no aparece como diagnóstico independiente. Desde 2013, con la publicación del DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), quedó integrado dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA), en un espectro que reconoce distintos niveles de apoyo necesarios.
El TEA se caracteriza por:
• Dificultades en la comunicación e interacción social.
• Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento o intereses.
• Procesamiento sensorial distinto.
• En muchos casos, inteligencia promedio o superior y habilidades específicas muy desarrolladas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 1 de cada 100 niños en el mundo presenta algún tipo de trastorno del espectro autista. Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos reportaron en 2023 una prevalencia aproximada de 1 de cada 36 niños en ese país.
En América Latina, la detección aún enfrenta desafíos por falta de diagnóstico oportuno y estigmas sociales, lo que hace que muchas personas lleguen a la adolescencia o adultez sin saber que forman parte del espectro.
Del estigma a la comprensión
Durante años, las personas con Asperger fueron vistas como “raras”, “excéntricas” o socialmente torpes. Sin embargo, especialistas subrayan que no se trata de una enfermedad, sino de una condición del neurodesarrollo.
Muchas personas dentro del espectro pueden desarrollar vidas independientes, exitosas y plenas. No obstante, enfrentan barreras sociales, educativas y laborales derivadas de la incomprensión.
Un ejemplo popular en la cultura televisiva es el personaje Sheldon Cooper de la serie The Big Bang Theory, cuya conducta rígida, pensamiento lógico extremo y dificultades sociales recuerdan rasgos asociados al Asperger, aunque en la serie nunca se confirma un diagnóstico.
El cine y el Asperger
El séptimo arte ha retratado historias relacionadas con el autismo y el espectro, contribuyendo a generar empatía y visibilidad. Entre las películas más representativas se encuentran:
Mi nombre es Khan (India, 2010), dirigida por Karan Johar. Narra la historia de un hombre musulmán con Asperger que, tras los atentados del 11-S, busca reunirse con el entonces presidente de Estados Unidos para limpiar su nombre.
Tan fuerte, tan cerca (Estados Unidos, 2011), dirigida por Stephen Daldry, sobre un niño que emprende un viaje emocional tras la muerte de su padre en los atentados del 11 de septiembre.
Mary and Max (Australia, 2009), dirigida por Adam Elliot, que muestra una entrañable amistad entre una niña y un adulto con síndrome de Asperger.
El faro de las orcas (España, 2016), dirigida por Gerardo Olivares, basada en hechos reales sobre un niño con autismo y su conexión con las orcas en la Patagonia argentina.
Famosos vinculados al espectro autista
Diversas figuras públicas han hablado abiertamente sobre estar dentro del espectro o presentar rasgos compatibles con el Asperger. Entre ellos destacan:
• Dan Aykroyd, quien ha declarado haber sido diagnosticado con síndrome de Asperger.
• Anthony Hopkins, ganador del Óscar, quien reveló haber sido diagnosticado dentro del espectro.
En otros casos, como Steven Spielberg, Tim Burton, Andy Warhol o Keanu Reeves, se ha especulado públicamente sobre posibles rasgos, aunque no todos cuentan con confirmación oficial de diagnóstico.
Especialistas advierten que es importante evitar diagnósticos no confirmados y centrarse en el respeto y la información basada en evidencia.
Una fecha para la inclusión
El Día Internacional del Síndrome de Asperger es una oportunidad para:
• Promover el diagnóstico temprano.
• Impulsar políticas públicas inclusivas.
• Combatir el bullying y la discriminación.
• Fomentar la educación con perspectiva de neurodiversidad.
Organizaciones internacionales promueven cada vez más el término “condición del espectro autista” y el enfoque de derechos humanos, reconociendo que las personas dentro del espectro no necesitan ser “curadas”, sino comprendidas y acompañadas.
La fecha del 18 de febrero recuerda que la inclusión comienza con la información. Comprender el autismo no solo transforma la vida de quienes están en el espectro, sino también la de toda la sociedad.


