julio 21, 2026

Everardo Gonzalez Castanedo

México, refugio surrealista: el legado artístico de Edward James en Xilitla

México.- El escritor estadounidense Michael Sledge vuelve la mirada hacia uno de los personajes más enigmáticos del siglo XX en México con su novela Las Pozas (Dharma Books), una reconstrucción literaria que explora la vida del aristócrata británico Edward James y su vínculo con el mexicano Plutarco Gastélum, con quien levantó el mítico Jardín Escultórico Las Pozas en la Huasteca Potosina.
“Debajo de cualquier edén siempre hay algo más oscuro”, afirma Sledge al referirse a la atmósfera que envuelve su novela, una obra que indaga no solo en el imaginario surrealista del jardín, sino en las tensiones emocionales, financieras y humanas que sostuvieron su creación.
El aristócrata que soñó en la selva
Nacido en 1907 en el seno de una familia acaudalada en Inglaterra, Edward James heredó una considerable fortuna a los 21 años. Convertido en uno de los grandes mecenas del surrealismo, apoyó a figuras como Salvador Dalí, a quien financió durante años, y mantuvo estrecha relación con artistas como René Magritte y Leonora Carrington.
Aunque intentó desarrollarse como poeta y pintor, la crítica coincide en que su mayor legado no fue su obra personal, sino su impulso económico y creativo al movimiento surrealista.
Tras la Segunda Guerra Mundial, México se convirtió en refugio para numerosos artistas e intelectuales europeos. En ese contexto, James llegó al país y, fascinado por la exuberancia natural de la Huasteca Potosina, encontró en la selva el escenario ideal para materializar su propio “Edén”.
El nacimiento de Las Pozas
En 1947 conoció a Plutarco Gastélum, un joven mexicano que se convirtió en su guía y colaborador cercano. Durante años recorrieron el país hasta adquirir —legalmente a nombre de Gastélum, ya que las leyes mexicanas restringían la compra directa de tierras por extranjeros— una finca cafetalera en Xilitla, San Luis Potosí.
Ahí comenzó la construcción de Las Pozas, un jardín escultórico de más de 80 hectáreas enclavado en plena selva. A partir de la década de 1960, James invirtió gran parte de su fortuna en levantar estructuras monumentales de concreto: escaleras que no conducen a ningún sitio, puertas abiertas al vacío, columnas orgánicas y palacios imposibles, integrados entre cascadas naturales y vegetación tropical.
Se estima que la construcción implicó a decenas de trabajadores locales durante más de dos décadas. El conjunto cuenta con más de 30 estructuras escultóricas principales, algunas de hasta 30 metros de altura, que hoy constituyen uno de los ejemplos más singulares de arquitectura surrealista en el mundo.
El accidente que cambió la historia
Un hecho real marcó profundamente la vida de James y sirve como eje narrativo en la novela de Sledge: un tronco cayó sobre él mientras dibujaba en la selva. El accidente le provocó fracturas vertebrales que lo obligaron a usar bastón el resto de su vida. Desde entonces, según testimonios, desarrolló una paranoia persistente y llegó a creer que alguien había intentado asesinarlo.
Ese episodio, cargado de dramatismo, es para Sledge la metáfora perfecta de su historia: en medio del paraíso creativo, emergen la fragilidad humana y las sombras personales.
Una familia poco convencional
La relación entre James y Gastélum ha sido motivo de especulación histórica. Vivieron juntos cerca de 15 años y desarrollaron una dependencia que mezclaba lo económico y lo afectivo. Cuando Gastélum decidió casarse con Marina, una mujer de la región, James permaneció cercano a la familia; convivieron bajo una dinámica poco convencional para la época, y el británico fue figura constante en la crianza de los hijos.
Más allá del mito, lo cierto es que sin esa alianza Las Pozas no existiría.
México, refugio y renacimiento surrealista
Sledge sitúa la historia en un momento crucial: el México que recibió a exiliados europeos durante y después de la guerra. Artistas como Leonora Carrington encontraron aquí un espacio de libertad y creación. Carrington llegó al país tras huir de Europa con ayuda del diplomático mexicano Renato Leduc, escapando de la persecución y de la amenaza de internamiento psiquiátrico forzado.
Para muchos de ellos, México no fue solo un destino artístico, sino una salvación vital. En ese ecosistema fértil y multicultural, Edward James decidió plantar su sueño de concreto en medio de la selva.
El legado
Edward James murió en 1984 en Inglaterra, pero su obra mayor permanece en Xilitla. Hoy, Las Pozas es un sitio abierto al público y uno de los principales atractivos culturales y turísticos de San Luis Potosí. Administrado por la Fundación Pedro y Elena Hernández, el jardín recibe visitantes de todo el mundo fascinados por ese cruce entre naturaleza, delirio arquitectónico y utopía surrealista.
Con Las Pozas, Michael Sledge no solo revisita una biografía extraordinaria; también explora la tensión entre deseo y frustración, entre paraíso y oscuridad. Porque, como sugiere el propio autor, incluso en medio de la selva más exuberante, debajo de cualquier edén siempre late algo más profundo y perturbador.