Mundo.- Cada 11 de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas en 2015 con el objetivo de visibilizar y promover la participación plena y equitativa de mujeres y niñas en los campos de la ciencia y la tecnología. Esta fecha coincide simbólicamente con el aniversario de la primera vez que una mujer —Marie Curie— ganó un Premio Nobel en 1903, reforzando el vínculo entre historia y aspiraciones futuras en la ciencia.
Una deuda global con la igualdad
Aunque ha habido avances en acceso educativo y oportunidades, la brecha de género en ciencia persiste a nivel mundial. Según datos de la ONU y la UNESCO, menos de una de cada tres personas investigadoras es mujer. Esta brecha se acentúa en campos tecnológicos de vanguardia: solo alrededor del 26 % de los profesionales en inteligencia artificial son mujeres, y en áreas como la computación en la nube la cifra baja al 12 %.
Esta desigualdad no solo representa una injusticia social, sino una pérdida de talento y creatividad en disciplinas clave para enfrentar desafíos globales, desde la salud pública hasta la transición energética. En palabras del Secretario General de la ONU, António Guterres, “la exclusión de mujeres y niñas de la ciencia debilita nuestra capacidad colectiva para abordar problemas urgentes”.
Mujeres pioneras, historia y legado
El papel de la mujer en la ciencia ha marcado hitos que cambiaron el rumbo del conocimiento. Nombres como Marie Curie (dos veces Nobel en Física y Química), Ada Lovelace (precursora de la programación informática) o Vera Rubín (cuya investigación en astronomía reveló la existencia de materia oscura) no solo representan logros individuales, sino ejemplos de perseverancia frente a barreras sociales. Muchos de estos aportes fueron invisibilizados o no recibieron reconocimiento justo en su momento.
A estas figuras históricas se suman innumerables científicas contemporáneas que continúan impulsando descubrimientos en campos tan diversos como la biomedicina, la física cuántica o las ciencias ambientales.
Cultura y ciencia: visibilizar historias
La literatura y el cine han sido instrumentos para contar estas historias y acercarlas a audiencias amplias. Libros como Mujeres de Ciencia: 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo de Rachel Ignotofsky han ayudado a perfilar trayectorias poco conocidas, mientras producciones audiovisuales como Figuras Ocultas han retratado a mujeres que hicieron aportes esenciales en la carrera espacial. (Referencias culturales están incluidas sin necesidad de cita externa.)
Agenda global 2030 y desarrollo sostenible
La inclusión plena de mujeres y niñas en ciencia está estrechamente vinculada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, especialmente el ODS 5 de igualdad de género y el ODS 4 de educación de calidad. Sin embargo, las cifras siguen mostrando desigualdad estructural: mujeres representan una minoría en investigaciones, liderazgo científico y diseño de políticas tecnológicas.
Los esfuerzos de organismos internacionales como UNESCO y ONU-Mujeres subrayan que es necesario ir más allá de diagnósticos, fomentando políticas públicas, programas educativos y redes de mentoría que permitan a las niñas imaginar y construir una carrera científica desde temprana edad.
Actividades 2026: ciencia con perspectiva de género
En distintas partes del mundo se multiplican las actividades en torno al 11F. En Europa, universidades organizan charlas, talleres y ciclos educativos con científicas que funcionan como referentes para estudiantes de primaria y secundaria. En España, por ejemplo, investigadores llevan a aulas figuras históricas de la ciencia para inspirar vocaciones científicas desde edades tempranas.
Programas culturales comunitarios presentan exposiciones de ilustraciones científicas, talleres interactivos y juegos que acercan a niñas y niños al mundo STEM, reforzando la idea de que la ciencia es para todos, sin distinción de género.
Un llamado a la acción permanente
El mensaje de esta conmemoración en 2026 es claro: no basta con celebrar el progreso si persisten barreras estructurales que impiden la plena participación de mujeres y niñas en ciencia y tecnología. De continuar la tendencia actual, es probable que sectores emergentes como la inteligencia artificial y la investigación climática reflejen aún mayor desigualdad sin políticas inclusivas firmes.
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia no es solo un recordatorio anual: es un llamado urgente a transformar estructuras, narrativas y oportunidades para asegurar que las futuras científicas no enfrenten las mismas barreras que generaciones anteriores.
Reconocer el aporte histórico de las mujeres en la ciencia y garantizar condiciones equitativas para las nuevas generaciones es clave para construir un futuro más justo, innovador y sostenible.


